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Hay empresas que te venden un servicio y otras que te demuestran, día a día, que detrás hay personas que realmente se preocupan por lo que hacen. Food&Service, para mí, es de las segundas.
Quiero hacer una mención especial a Jaime y Manu, porque cuando las cosas se hacen bien, también hay que decirlo.
Jaime, porque desde el primer momento supo venderme su producto sin necesidad de venderme la moto. Sin promesas maravillosas ni discursos preparados. Con sinceridad, claridad y confianza. Y lo mejor es que, una vez que me convertí en clienta, su atención no terminó con la venta. Sigue pendiente, sigue cuidando los detalles y sigue demostrando que para él un cliente no es simplemente un número.
Y Manu... ¡Manu se merece un monumento a la paciencia! 😂 Porque si hay alguien que tiene que soportarme con mis dudas, mis peleas con la tecnología y mis mil preguntas, es él. Y ahí está siempre, ayudándome, explicándome las cosas las veces que haga falta y buscando soluciones sin perder las formas ni las ganas.
Como autónoma y responsable de una cafetería, sé perfectamente lo que significa estar al otro lado: las prisas, los imprevistos, las exigencias y la responsabilidad de que todo funcione. Por eso valoro tanto encontrar profesionales que no desaparecen cuando ya han vendido, que escuchan y que se preocupan por cumplir con lo que ofrecen.
Porque vender puede vender cualquiera. Lo difícil es seguir demostrando, después de la venta, que el cliente importa.
Gracias, Jaime y Manu, por vuestra profesionalidad, vuestra paciencia y, sobre todo, por el trato humano.
Y Manu, tranquilo, que todavía me quedan muchas preguntas por hacerte. 😂☕️
Así da gusto confiar en una empresa.